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lunes, 18 de mayo de 2009

Muñequitas de Papel

Cuando yo era pequeña, en los quioscos vendían unas muñecas de papel llamadas mariquitinas. Eran unas muñequitas tirando a cabezonas con infinidad de vestiditos para recortar, tristemente, no duraban demasiado ya que no se por que, se solían romper por la cabeza y los vestidos enseguida perdían las pestañitas que los sujetaban.

En los 90 yo ya no jugaba con mariquitinas, pero mi hermana Araceli si que lo hacía y tenía libros y libros de un ilustrador llamado Tom Tierney. Sus muñecas de papel son impresionantes cuidando hasta el detalle más mínimo. Da pena hasta recortarlas! Mi hermana tenía sobre todo muñecas de papel de estrellas de cine americano porque en casa éramos muy cinéfilos.


Pero Tom Tierney también hace muñequitas de temas históricos. Efectivamente, estos son nuestros Isabel y Fernando.


Y de temas de actualidad, véase aquí el Obama for President (también existe uno sobre la familia de George W. Bush).

Y buscando, buscando he encontrado otra mina de recortables vintage. Los de Papergoodies. Aquí podemos admirar los trajes de Grace Kelly en todo su esplendor.


Esther Williams (mi nueva musa e inspiración, ver post).


Carmen Miranda! Sus trajes siempre me han encantado, y esos tocados que la elevaban hasta el infinito y más allá!


Y lo más kitsch entre lo kitsch, el recortable de la Princesa Diana!


Ooohhhh

Medidas Drásticas


Después del episodio del metro del otro día he decidido que ya no puedo vivir con mi barriguita y que ésta, debe desaparecer! (o por lo menos, reducirse). Así que, dado que soy incapaz de dejar de comer y no tengo ninguna gana de renunciar al chocolate y a los heladitos veraniegos he decidido hacer deporte. Natación para ser más exactos, ya que siempre me ha gustado mucho, de hecho, de pequeña yo soñaba con ser como Esther Williams y en la piscina me pasaba las horas inventándome coreografías al estilo de sus pelis. De ahí la foto de la cabecera del post de hoy. Puro glamour sub-acuático.

Total, saco del olvido mi mochila piscinera, mis gafitas, mi bañador de competición espantoso-de-la-muerte-y-nulo-favorecededor-de-patita pero oh, tan cómodo y práctico que todo lo anterior más las caras de alucine de los socorristas las primeras veces que me ven me dan igual, al final siempre se acostumbran a el y cuando no voy a nadar hasta me echan de menos. En realidad se parece mucho al bañador que lleva Esther Williams en el poster, pero a mi no me queda igual de glamuroso. También me compro un gorrito de baño (esto resulta complicado, tengo cabezón), tras mucho buscar por fin encuentro uno que me cabe aunque tengo mis dudas sobre si se va a mantener quieto en la cabeza ya que me da la sensación de que va a salir volando en cualquier momento en plan globo desinflándose. Y (literalmente) me lanzo a la piscina.

Ya llevo tres días nadando y de momento tengo que confesar que no he notado ninguno de los efectos positivos que las revistas nos dicen que van asociadas al deporte como es el aumento de “endorfinas” (vamos, no me siento más feliz), ni una mejora en mi auto-estima (que tampoco estaba tan mal), ni me siento más ágil, ni purificada ni ligera. Si que siento todos y cada uno de los músculos de mi cuerpo (en verdad, estoy en baja forma), siento que tengo más hambre (ahora mismo me comería una vaca), y lo que si he notado es que duermo mejor. En fin, que seguiré nadando y ya os mantendré informados de mis avances. Feliz lunes!!