
Lo confieso, los problemas técnicos a los que me refería la semana pasada que me iban a impedir postear en realidad eran que me piraba a México con el esposo en plan escapada de parejita (si, mala madre que soy, los niños se quedaron en casa al cuidado de sus abuelas).

El viaje ha sido alucinante, cinco días en Riviera Maya y dos en México D.F. para asistir a la boda de mi primo J. Yo siempre había despotricado de los viajes a hoteles todo incluido y la experiencia me ha encantado! Que paz, que relax! Alternábamos día de excursión cultural (Chichen Itza, Coba, Zenotes varios) con día de pisci-playa-cocktail-lectura en tumbona o día de pesca para el esposo y visita al Spa para mí ;-) Será que me estoy haciendo mayor y me cuerpo no necesita ya tanta aventura? Lo que mi cuerpo NO necesitaba era tanta comida (como decimos en mi tierra, todo el día en un pienso), lo que hizo que al llegar a DF me tuviera que embutir (literalmente) en el traje de la boda. Es lo que tiene, una se relaja, se relaja y engorda.
Pues eso, que ya he vuelto, Feliz Miércoles!





